
En China el propietario de un Maserati insatisfecho con el servicio de atención al cliente decidió expresar su indignación de una manera particular: destrozando su coche de 420.000 dólares.
El propietario del vehículo, identificado solo por su apellido, Wang, había tenido varios problemas en los centros de servicio posventa.
Entonces, contrató a cuatro hombres armados con martillos para aplastar su Maserati Quattroporte en la inauguración del salón del automóvil de la ciudad oriental...
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